El engaño intolerable

Durante estos últimos días, según algunos medios de comunicación, he sido hacker, pirata, gamberro, ex-trabajador de El País y hasta delincuente. Todo esto se debe a la última broma a gran escala en la que he participado.

La noche del lunes, un buen amigo mío (y compañero de “fechorías cibernéticas”), lanzaba una pregunta relacionada con S.M. El Rey de España. En Twitter el cachondeo está a la orden del día, así que muchos tuiteros empezaron a especular con el estado de salud del monarca. Hacer crecer estas bromas me resulta divertido puesto que muchos medios de comunicacion quedan en evidencia publicando las noticias extraídas directamente de esta red social sin contrastar absolutamente nada, hecho que, por desgracia, no resulta novedoso.
Para aumentar las dimensiones del rumor, decidí modificar una captura de pantalla de un tuit del diario EL PAÍS, incluyendo un texto donde, según este diario, la Casa Real confirmaba el ingreso del monarca en estado grave.  No fue el único montaje, pude ver algunas capturas modificadas de webs de otros medios como Intereconomía, también conocidos por su rigurosísimo trabajo.
El rumor fue haciéndose grande hasta que el hashtag #DEPMajestad se colocó entre los temas más comentados de Twitter.

Hasta aquí esto no deja de ser el procedimiento habitual de expansión de una noticia falsa en una red social, pero alguien ha decidido alargar esto hasta niveles bastante ridículos.

Al día siguiente, el Defensor del Lector del diario El País (que ya me había tachado de “internauta sin escrúpulos” meses atrás), advertía en su blog de que el diario estaba estudiando la posibilidad de emprender acciones legales contra mí, por utilizar su imagen para difundir una noticia falsa. Se estaba repitiendo lo mismo que pasó en abril, cuando participé en otra broma del estilo, utilizando la imagen de El País. Entonces, el diario del Grupo Prisa decidió no darle más importancia al asunto.

Lo espeluznante del caso llegó ayer noche, cuando algunos seguidores me informaban de que la edición de El País de hoy (22 de noviembre), incluía un artículo de opinión donde se hablaba del caso. He leído ese artículo y, la verdad, no sé si reírme del ridículo que están haciendo, o sentir pena por ver cómo se derrumba un periódico que llegó a ser un referente mundial. Ese artículo es una pataleta de niño pequeño, una rabieta de colegial de una bajeza absoluta y un desconocimiento lamentable del sentido del humor y de las redes sociales. El País habla de que este tipo de cosas afectan a su credibilidad.

Vamos a hacernos unas preguntas. ¿Quién está perdiendo credibilidad? ¿El diario que tiene como corresponsal en La Habana a una señora que se inventa las cosas? ¿El diario que hace unas semanas gritaba a los cuatro vientos la muerte de José Luis Uribarri, siendo mentira en ese momento? ¿Me dirá el Grupo PRISA que una broma afecta a su imagen cuando acaban de aprovecharse de la salvaje reforma laboral (la misma que tanto critica en sus medios) para despedir a trabajadores de la Cadena SER y de EL PAÍS? ¿No fue el Diario AS, perteneciente al Grupo PRISA, el que borraba con Photoshop a los jugadores para fingir un fuera de juego del FC Barcelona? ¿Eso no es manipular? ¿Es el mismo Grupo PRISA que se posiciona claramente a favor de un candidato a las elecciones venezolanas por intereses comerciales? ¿Cómo olvidar el maravilloso editorial del Diario El País apoyando abiertamente el Golpe de Estado militar de 2002 en Venezuela? Seguro que eso no empeoró su imagen.

Lo que iba a ser una broma para pasar la noche, se está convirtiendo en el mayor ridículo que he visto hacer a un diario español desde las maravillosas portadas de La Razón.

Cebrián, amigo… Estás como una cabra.

 

Edito: El artículo de EL PAÍS se puede leer aquí.

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